lunes, abril 02, 2007

Vida Contemporánea - Diminutas Flores Amarillas

Despierta Ciudad Muerta
Despierta Ciudad Muerta. Originally uploaded by tecbear0.
Me encanta voltear a ver a la ciudad y que en el preciso momento en que mis ojos comiencen a distinguir la silueta de los edificios en la oscuridad, la pantalla numérica de la Torre La Previsora cambie, y el 1 se convierta en 2 o las 9:01pm se conviertan en las 9:02pm. Es como atrapar a la ciudad con las manos en la masa y confirmar por enesima vez, que no es un montón de concreto y metal, sino un gigantesco organismo vivo, que respira y palpita, en cada amperio que circula por sus venas y en cada fotón que emiten sus luces.

Hea llegado abril, y ya ha transcurrido un cuarto del 2007. Este año me propuse aprender Objetive C, JavaScript en el contexto de los Widgets de Mac OS X, y Japonés, y en realidad he hecho muy poco por ello. Desde que mi compañero me regaló el PS2, mi ocio se lo reparten los juegos de la consola y mi adicción a las películas extranjeras. Más triste que no tener voluntad para aprender algo o realizar un proyecto, es recordar meses después de habértelo planteado, que sentías muchas ganas de hacerlo y *puff* con la misma pasión que vino, se fue. Hoy me inscribí en el curso de japonés, y si.. las ganas siguen allí.

Aunque no fue diseñado para eso, sino como un antimicótico, he estado usando clorhidrato de terbinafina en las ultimas semanas sobre la cara, para ver que efecto tiene sobre el acné y me ha ido muy bien. No solo ha desaparecido el acné, sino también los enrojecimientos diminutos esos, los que no se convierten en espinillas. Ha tenido un efecto secundario inesperado, sin embargo. Cuando lo rocías en la cara, es inevitable respirarlo y le ha hecho algo a mi nariz. Ahora puedo distinguir el olor a metal caliente de las hornillas de la cocina, en la sala. Los diferentes olores del papel de los libros, desempacando las cajas de la mudanza que nunca abrí. El olor a tierra mojada y a hierba seca de la carretera que va a Rio Chico. Cosas que se supone que no huelen. Yo sufrí de una alergia fuerte hace años, y no me había dado cuenta que tanta sensibilidad había perdido en el olfato. No sigo usando la terbinafina, pero hoy particularmente he estado pensando en sus efectos secundarios.

Muchos árboles de la calle donde queda nuestra nueva casa perdieron sus hojas en marzo y de la noche a la mañana les crecieron nuevas; y con ellas, unas minúsculas flores amarillas. Huelen muy curioso, como una mezcla de Azahar y Alhelí. Me he preguntado sí antes del asunto de la terbinafina, hubiera podido ser capaz de darme cuenta de eso. Si caminas por la calle y pasas por debajo de ellos, y además tienes la suerte de que sople una ráfaga de brisa, todas las ramas sueltan una lluvia de florecitas amarillas. Hoy al llegar a casa, recordé aquella parte en Cien Años de Soledad cuando muere Melquiades, y lo fantasiosos que me parecían los recursos del realismo mágico de la novela de García Márquez. Y me reí solo, como un loco, porque supe que lo de las flores lloviendo sobre Macondo era perfectamente verosímil. Nada celestial, romántico, ultraterreno o funebre. ¿Como se llamarán esos arboles? ¿Apamates? ¿Caobos? ¿Acacias? Sus frutas son raras. Son como unas peras marrones, pero no son carnosas. Cuando caen tienen semillas secas por dentro. Tienen forma como de glandes gigantes, con su corona rechoncha y turgente. Los arboles de las flores amarillas de Melquiades con olor curioso y frutas con forma de glandes gigantes que no se comen.. ¿Como se llamarán?

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TecBear [02-ABR-2007]

Etiquetas:

publicado por TecBear a las 4/02/2007 10:53:00 p. m.

10 opiniones:

Blogger ito escribió...

Hola, gracias por seguir escribiendo.

Es cierto que uno se molesta consigo mismo repetidas veces por la falta de voluntad para hacer algunas cosas, pero lo importante es saber que cada cosa tiene su momento. Si no lo haces ahora, será más adelante sólo si de verdad merece la pena. De vez en cuando es rico sentarse como una vaca a jugar o ver pelis, es parte de ser feliz.

Un abrazo enorme

4/03/2007 10:21:00 a. m.  
Anonymous martin escribió...

muy interesante tu blog, algo personal pero simpatico.

4/03/2007 10:29:00 a. m.  
Blogger Lautaro escribió...

Tecbear gozador,
¿Todos los venezolanos son guapos? Jajaja.
Discúlpame que te devuelva tu visita a mi bló con tanta demora.
Me dio mucho miedo leer que te automedicas!!! Hombre, espero que no te hayas puesto algo cancerígeno!
Te agregué a mis contactos de flickr, espero que no te moleste.
Bear hug,
Lautaro (qué es un elemento transuránico?)

4/03/2007 06:39:00 p. m.  
Blogger rabineb escribió...

El Coronel Aureliano Buendía disponía entonces de tiempo para envíar cada dos semanas un informe pormenorizado a Macondo. Pero sólo una vez, casi ocho meses después de haberse ido, le escribió a Úrsula. Un emisario especial llevó a la casa un sobre lacrado, dentro del cual había un papel escrito con la caligrafía preciocista del coronel: Cuiden mucho a papá porque se va a morir. Úrsula se alarmó. «Si Aureliano lo dice, Aureliano lo sabe», dijo. Y pidió ayuda para llevar a José Arcadio Buendía a su dormitorio. No sólo era tan pesado como siempre, sino que en su prolongada estancia bajo el castaño había desarrollado la facultad de aumentar de peso voluntariamente, hasta el punto de que siete hombres no pudieron con él y tuvieron que llevarlo a rastras a la cama. Un tufo de hongos tiernos, de flor de palo, de antigua y reconcentrada intemperie impregnó el aire del dormitorio cuando empezó a respirarlo el viejo colosal macerado por el sol y la lluvia. Al día siguiente no amaneció en la cama. Después de buscarlo por todos los cuartos, Úrsula lo encontró otra vez bajo el castaño. Entonces lo amarraron a la cama. A pesar de su fuerza intacta, José Arcadio Buendía no estaba en condiciones de luchar. Todo le daba lo mismo. Si volvió al castaño no fue por su voluntad sino por una costumbre del cuerpo. Úrsula lo atendía, le daba de comer, le llevaba noticias de Aureliano. Pero en realidad, la única persona con quien él podía tener contacto desde hacía mucho tiempo, era Prudencio Aguilar. Ya casi pulverizado por la profunda decrepitud de la muerte, Prudencio Aguilar iba dos veces al día a conversar con él. Hablaban de gallos. Se prometían establecer un criadero de animales magníficos, no tanto por disfrutar de unas victorias que entonces no les harían falta, sino por tener algo con que distraerse en los tediosos domingos de la muerte. Era Prudencio Aguilar quien lo limpiaba, le daba de comer y le llevaba noticias espléndidas de un desconocido que se llamaba Aureliano y que era coronel en la guerra. Cuando estaba solo, José Arcadio Buendía se consolaba con el sueño de los cuartos infinitos. Soñaba que se levantaba de la cama, abría la puerta y pasaba a otro cuarto igual, con la misma cama de cabecera de hierro forjado, el mismo sillón de mimbre y el mismo cuadrito de la Virgen de los Remedios en la pared del fondo. De ese cuarto pasaba a otro exactamente igual, cuya puerta abría para pasar a otro exactamente igual, y luego a otro exactamente igual, hasta el infinito. Le gustaba irse de cuarto en cuarto, como en una galería de espejos paralelos, hasta que Prudencio Aguilar le tocaba el hombro. Entonces regresaba de cuarto en cuarto, despertando hacia atrás, recorriendo el camino inverso, y encontraba a Prudencio Aguilar, en el cuarto de la realidad. Pero una noche, dos semanas después de que lo llevaron a la cama, Prudencio Aguilar le tocó el hombro en un cuarto intermedio, y él se quedó allí para siempre, creyendo que era el cuarto real. A la mañana siguiente Úrsula le llevaba el desayuno cuando vio acercarse a un hombre por el corredor. Era pequeño y macizo, con un traje de paño negro y un sombrero también negro, enorme, hundido hasta los ojos taciturnos. «Dios mío», pensó Úrsula. «Hubiera jurado que era Melquíades.» Era Cataure, el hermano de Visitación, que había abandonado la casa huyendo de la peste del insomnio, y de quien nunca se volvió a tener noticia. Visitación le preguntó por qué había vuelto, y él le contestó en su lengua solemne:
- He venido al sepelio del rey.
Entonces entraron al cuarto de José Arcadio Buendía, lo sacudieron con todas sus fuerzas, le gritaron al oído, le pusieron un espejo frente a las fosas nasales, pero no pudieron despertarlo. Poco después, cuando el carpintero le tomaba las medidas para el ataúd, vieron a través de la ventana que estaba cayendo una llovizna de minúsculas flores amarillas. Cayeron toda la noche sobre el pueblo en una tormenta silenciosa, y cubrieron los techos y atascaron las puertas, y sofocaron a los animales que durmieron a la intemperie. Tantas flores cayeron del cielo, que las calles amanecieron tapizadas de una colcha compacta, y tuvieron que despejarlas con palas y rastrillos para que pudiera pasar el entierro.


Sorry, no pude contener el impulso :P.

Yo trabajo muy cerca de la previsora, seguro nos hemos cruzado por alli ;).

Un abrazo Tec.

4/03/2007 10:36:00 p. m.  
Blogger Extherminio escribió...

Buenas, resulta que todos los años padezco alergia y los médicos nunca habían atinado a decirme exactamente lo que era... cuando me percaté de que siempre empeoraba al pasar por el Jardín Botánico se lo comuniqué a mi médico y el buscó que se trataba del pinsapo... por eso las pruebas del pono nunca eran concluyentes... desde entonces no moqueo tanto pero sí suffro las primera semana de antiestamínicos.
Vi tu blog y me gustó bastante.
Un saludo

4/06/2007 02:47:00 p. m.  
Anonymous Anónimo escribió...

Una cosa a la vez y poco a poco se consiguen muchas cosas, no hay que ser ambioso y hacer mil cosas a la vez porque solo consigues frustación y cansancio, vas a comensar japonés y después vas por los otros proyectos.

Tengo muchas cosas que he querido hacer pero por una u otra razon no las he hecho, tendré que hacer una lista de mis prioridades para ver que es lo realmente importante para mi.

Suerte y paciencia con lo del japonés que tarde o temprano da su recompenza

Chrono

4/06/2007 06:51:00 p. m.  
Blogger Little George escribió...

Hola, gente
Sólo quería invitarlos a la próxima tertulia de la Diversidad Sexual de Caracas que se llevará a cabo en el Café la Ghiringela este martes 10 de abril a las 6:30 de la tarde. El tema de este martes es “Juguetes y fetiches sexuales”. La entrada es libre y el ambiente es muy sabroso. Si pueden acercarse, les garantizamos un rato bien divertido y ameno. Abierto a todas las ideas y orientaciones sexuales. Para más información pueden pasar por www.cronicasdeun.blogspot.com
Little George

4/07/2007 09:28:00 p. m.  
Blogger Willy, el tímido escribió...

qué rico tu texto

me encantó la imagen de la ciudad como organismo vivo, bien lograda.

y sobre tu olfato, ni idea, debe ser muy rico tener esa posibilidad. ojalá no pierdas esa sensibilidad en el olfato

mira todos los recuerdos que te ha traído.

un abrazo gorila

4/17/2007 11:45:00 p. m.  
Blogger LUTHIEN escribió...

lindo lindo lindo lindo es leerte

5/02/2007 06:03:00 p. m.  
Blogger ○ Anonima ○ escribió...

Hola!! Descubri tu blog a traves de otro blog, y por lo poco que lei parece interesante. Algo que me causo mucha gracias fue esto -->"Más triste que no tener voluntad para aprender algo o realizar un proyecto, es recordar meses después de habértelo planteado, que sentías muchas ganas de hacerlo y *puff* con la misma pasión que vino, se fue." es que... a mi tambien me suele pasar lo mismo! es derpimente..u.u!Pero lo malo es que nunca llego ni a comenzar mis proyectos o si comienzan duran como max una semana...jeje.
Bueno, saludos de otra programadora (pero novata)!
God bless you!!

8/22/2007 09:28:00 p. m.  

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